Suso el Cartero

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La Junta Directiva de la Sociedad de Artesanos, reunida el 7 de junio de 2019, ha decidido por unanimidad conceder la Medalla de Oro 2019 a título póstumo a Don JESÚS RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ , “Suso el cartero”

foto De Acebo y Jara

Nunca pensé que llegaría el día que tuviera que escribir estas líneas sobre una persona a la que tanto apreciaba como compañero, estimaba como amigo y quería como un hermano.
Para mi desgracia las escribo en su ausencia, y por eso son más difíciles de decir y escribir, porque las palabras más dolorosas siempre son las que quedaron por decir en vida.
En esta vida son pocas las cosas que somos capaces de elegir, no elegimos donde nacer, ni donde vivir, ni siquiera a nuestros hijos ni a nuestra familia. sin embargo hay una sola cosa que si decidimos, una cosa en la que nosotros nos erigimos en los dueños de nuestro destino como alguien dijo, somos capaces de elegir a quien queremos como amigo, somos nosotros los que decidimos a quien le otorgamos el don la Amistad, somos los únicos que decidimos a quien deseamos como amigo.
Un amigo es un superhombre sin capa, que no vuela ni trepa ni tiene superpoderes, un amigo es aquel que está, sobre todo, en la duras y también en las maduras, que no necesita hablar para entenderlo; que es capaz de escuchar y sentir en silencio, siempre dispuesto a dar consejo y si es necesario consuelo. Son personas que con sus sola presencia consiguen hacer de este mundo un sitio mejor, y con su sonrisa hacen que esta vida sea más llevadera y merezca la pena ser vivida, por eso cuando se van dejan un vacío difícil de asimilar e imposible de cubrir. Hablo de amigo y no de socio, porque a estas alturas, todos sabéis muy bien de quien hablo, y sé que todos considerabais a Jesusín como un amigo. en realidad no conozco a nadie que no apreciara a nuestro Suso de una u otra manera.
Desde que tengo uso de razón, tengo recuerdos de Jesús Rodríguez Fernández en traje de faena, fuera en las Peñas o en Artesanos. Nunca recuerdo una mala cara, ni un mal gesto, siempre sonriendo, siempre aportando, siempre trabajando. Desempeñó su trabajo en Artesanos a lo largo de muchos años, y formó parte de innumerables directivas, que siempre tuvieron en él a un fiel colaborador y un trabajador incansable. su labor, como siempre, la desarrollaba en la sombra, entre bambalinas. Un trabajo de campo, abnegado y nada vistoso. si tocaba cobrar recibos, tocaba, que prodigio de memoria para nombres y direcciones. Si había que cargar y montar máquinas allí estaba, se necesitara lo que se necesitara allí estaba nuestro Susín dispuesto a poner su granito de arena. Siempre asumía las tareas sin una sola palabra de desaprobación y sobre todo y esto es lo más difícil, conseguía con su carácter bonachón hacernos más llevadera la faena. Siempre tenía una palabra, chiste o dicho que nos hacía sonreír. Hasta cuando rezongaba por lo bajo conseguía que nos descojonaramos. Se convirtió en algo tan necesario para muchos de nosotros como las máquinas y los voladores lo son para la Sociedad de Artesanos y la Descarga. No cejó en su trabajo ni cuando la maldita enfermedad se cebó en él, luchó como un titán y nunca lo vi quejarse, tampoco puso paños calientes ni la utilizó como excusa para dejar de colaborar con su Sociedad. Sólo él, yo y alguna más, sabemos lo que le costó escribir una carta que envió a la presente Junta, donde ponía a disposición de la misma sus cargo y en la que venía a pedir perdón por no poder hacer las labores que venía haciendo hasta la fecha.
Sufría mucho el día del Carmen, aunque nunca lo demostraba, pero a mí no me engañaba. A medida que se aproximaba el momento de la Descarga se volvía un pelín huraño y se encerraba en sí mismo, los nervios a veces le delataban, supongo que como a todos. Sentía la responsabilidad de la Descarga, de que todo saliera bien, de que nadie se mancara, de que todo el trabajo realizado fuera para bien.
Toda la vida siendo artesano y ejerciendo como tal, este año va a ser muy especial, se nos va a hacer muy extraño y muy duro no tenerlo a nuestro lado. Sé que a todos en un momento u otro se nos escapará un pensamiento hacia él, y alguno tendremos que esconder nuestra mirada para que no se vean loas lágrimas correr.
Tenía devoción por su familia, por la Virgen del Carmen y por Cangas. Lo más importante para él era su familia, a la que también quiero como si fuera la mía. Todo giraba en torno a ella, de su madre, de sus hermanos , cuñados, su gente menuda y todos a su vez bailaban a su són. Siempre con el recuerdo de Suso padre presente. A su querida Virgen del Carmen, a su manera, le hacía sus confidencias y a ella siempre le hacía sus peticiones cuando pintaban bastos. Siempre que nos abrazábamos cuando acababa la Descarga y después de decirnos lo que tocara (guardo en mi corazón lo último que nos dijimos), me gritaba, “Ves neno, como está ahí protegiéndonos”. Ahora ella es afortunada porque seguirá protegiéndonos con Susín al lado, no lo dudéis. Y por último Cangas, si alguien era feliz viviendo en Cangas y estaba orgulloso de ser un cangués ese era nuestro amigo, aunque de vez en cuando fuera de fiesta a Cerame, ja ja ja.
Vivía con intensidad todo lo cangués, el Arbolón queda huérfano de él, pero esa es otra historia.
Así quiero terminar esta misiva, con alegría, con una sonrisa, porque estoy seguro de que a él le gustaría que así fuera. Debemos estar orgullosos y felices de haber sido tan afortunados de haber conocido a ese tipo de personas tan especiales como Suso el Cartero; de haber compartido con él tantas y tantas cosas, tantas experiencias y sobre todo tanta vida. Porque él representaba todo lo bueno que hay en nosotros y todo lo bueno que nos gustaría llegar a ser. Para unos era el hermano mayor ideal, para otros el pequeño, para otros el hijo y para otros el padre, y para los más, simplemente una buena persona y un buen amigo.
Es difícil decir adiós al personaje, al compañero y en mi caso al hermano, pero sé que cada 16 de Julio como todos los que antes que él partieron al país del último perdón, volverá a estar con nosotros, bromeando, con su eterna sonrisa y seguro que me dice lo que siempre me decía “Anda borriquín, que piensas, si tuviera mala, taba en la cama”… Yo al menos así lo creo firmemente y seguro que muchos de vosotros también, y creo que el mejor homenaje que se le puede hacer es que venga a nosotros ese día con la MEDALLA DE ORO DE ARTESANOS en su pecho.
Muchas gracias
Manuel Rodríguez Fernández (Artesano)

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